Para los gatos domésticos es menos estresante vivir en estado salvaje que con los humanos. Debemos recordar que la relación gatos-humanos es relativamente reciente y que los gatos conservan muchos de sus instintos y comportamientos atávicos.
Si un gato no recibe los estÃmulos adecuados y no ve atendidas sus necesidades en su hogar, puede padecer estrés.
Su ansiedad se manifiesta en conductas destructivas o repetitivas, como arañar, morder, masticar objetos o lamerse a si mismo hasta que pierde el pelo.
Un gato con estrés presenta una actitud corporal distinta a la de un gato sano, su cuerpo de mantiene en constante tensión y encogido en el suelo. El jadeo y la pérdida de pelo son también reflejo que el gato sufre de estrés.
Las causas del estrés son variadas, pero generalmente tienen que ver con cambios dramáticos en su rutina: mudanza a otro hogar, nuevos miembros de la familia, llegada de otras mascotas o por la muerte de quien consideraba su amo.
Descubriendo la causa, el estrés se cura con el tiempo, con paciencia y por supuesto, con mucho amor. Existen ciertos medicamentos que pueden controlar el comportamiento del animalito si la situación es muy grave, pero sólo deben ser recetados por un Veterinario, quien considerará si es realmente necesaria la medicamentación o no. También en algunos paÃses existen terapias de estrenamiento, dadas por especialistas, que modifican los comportamientos destructivos.
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